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martes, 21 de mayo de 2013

José Cardoso Pires (y Lisboa)



Dicen que José Cardoso Pires nació en la villa de São João do Peso, municipio de Vila de Rei, en el distrito de Castelo Branco el 2 de octubre de 1925. Murió en Lisboa el 26 de octubre de 1998. Si le preguntamos a él dirá que “por acaso, até sou de Arroios. De Arroios, pois, de Arroios.” Y eso es Lisboa. Dice: Infância de janela e solidão. José Cardoso Pires fue un Lisboeta, un alfacinha lechuguino, un lísbio. He leído algunos libros suyos: O hóspede de Job 1963; Lavagante, encontro desabitado, póstumo sobre material de 1963 a 1968; O Delfim 1968 (se llevó al cine); Balada da Praia dos Cães 1982; Lisboa, livro de bordo 1997. Y creo que el maestro va ganando con el tiempo, desde un Hóspede lleno de tópicos a un Lisboa concentrado, cargado de la ironía fechada que canta del lisboeta, de una lírica que se orienta a objetos nada grandiosos, sino más bien de barrio y de taberna.
E acima de tudo há a voz e o humor, o tom e a sintaxe, aquilo que te está, cidade, mais no íntimo. Falo, é claro, do imaginario vocabular e da construção da frase que por si sós se fazem ironia. Ah, sim, uma ironia arguta e tão fechada que pode ir de elogiar em travessura à provocação de mau destino, tal qual como o calão em constante mutação de cada bairro.
Es sobre todo en Lisboa, livro da bordo donde se le ve a él mismo mientras habla de Lisboa, de corvos penteados aos pulinhos, como seguramente él era un homem penteado luzidio y perfumado de Varón Dandy o algo así: peinado con fijador, perfumado de penetrante olor, dandy en sus movimientos medidos pero también mecánicos. Lechuguino que admira o cuspir fininho lisboeta, tantas cosas que yo podría decir que detesto y sin embargo, acompañadas de su fina ironía, de su grandeza sólo arrabalera que podría ser modestia, ya no detesto. También es verdad que el olor a tabaco y a litro y medio de varón dandy (así en minúsculas genéricas) está tan lejos tan lejos que no me molesta.
El Cuervo de esta taberna le debe la vida, podríamos recordar.
Y de Carlos do Carmo dice que, después de Marceneiro y de Amália es quien mantiene la entonación singular de Lisboa en su fado nativo y de barrio.
Cógete el Lisboa, livro de bordo y acércate por Lisboa en cuanto puedas, antes de que se acabe el mundo.

jueves, 31 de enero de 2013

Gatipedro

Fuente do Gatipedro, Praça do Humor, A Coruña
Cómo que no he escrito sobre Álvaro Cunqueiro, con quien simpatizo. También, hombre, me decepciona un poco, en particular al ir avanzando, cuando lo hice, en El hombre que se parecía a Orestes: me pareció que acababa ya sin ganas.
En A Coruña hay una plaza que se llama Praça del Humor; en un banco de piedra está sentado Álvaro Cunqueiro, también de piedra; la fuente de la plaza representa al Gatipedro, con su corniño mouro na cachola, y alrededor de la fuente está explicado quién es Gatipedro. Ahora os lo cuento, no de memoria, menos mal, sino literal de Escola de menciñeiros.

Pero antes de entrar en materia, qué es el corniño mouro, qué cualidad es esa de la moururez de la que tanto tira don Álvaro Cunqueiro. Pues fíjate que te coges la wikipedia y te aclaran que no hablan de los moros originarios de la mauritania, sino de otros seres míticos que viven por Galicia en un submundo próximo al de los sueños, aunque a veces aflorarían a la superficie de nuestra realidad. La entrada: http://es.wikipedia.org/wiki/Mouro. El corniño mouro de nuestro Gatipedro es mágico, como corresponde a este ser mágico. Su corniño verque auga, vedlo en la fuente. Va:

O gatipedro é un gato branco que ten na cachola un corno mouro; o gatipedro vén polas noites ás casas, e párase nas habitacións nas que hai nenos durmindo. Entón o gatipedro ponse a verquer auga  polo seu corniño, e o neno, en soños, escoitando o pingar da fointiña aquela, soña que mexa, e de verdade mexa na cama.



  

miércoles, 30 de enero de 2013

O corvo Estanislao

Recuento hoy la historia que cuenta mi tocayo Álvaro Cunqueiro sobre O corvo Estanislao. Está en Os outros feirantes, en su gallego original.

A Pepe de Vence, el labriego más rico del valle, se le presentó un día un cuervo mientras echaba una siesta. Estanislao era un cuervo nacido y criado en esos campos, y ya que Pepe era el labriego más rico del contorno, era el único que le podía ayudar a mantener durante un año el régimen para estómagos desgastados que, lo había oído todo, recetó el médico de Silva a Xusto Cabaleiro: leite, carne da obriga cocida ou bistés á plancha, e se viñan pescantinas á feira de Cadavedo, algo de pescado cocido. (La  obriga es la carnicería).
- ¡Nin que foras meu pai! - díxolle Pepe de Vence ao corvo.
Estanislao viene de buenas; sabe dónde se ve Pepe con la Petra, qué trampas hace a los naipes, a qué juicio fue de testigo falso por unos dineriños y mesa puesta, pro son um corvo pacífico que quero sanar o meu estómago.
¿E non queres nengún xarabe, nin bicarbonato...?
Así que cada día le llevaba Pepe un cuenco de leche y algo de carne o pescado al cuervo. Pero el cuervo iba a peor. ¡Esto vaise, Pepiño! ¿Por que non me trás mañán unhas papas de arroz? 
Pero al día siguiente apareció el cuervo muerto caído de bruces sobre el cuenco de leche. Termina Cunqueiro la historia:

Pasaban os días, e Pepe de Vence botaba muito de menos ao corvo Estanislao. Procuraba achegarse a outros corvos que andaban picando nos sucos da sementeira, pro nono agardaban. Sentía non ter falado con Estanislao da familia. Ao millor quedáralle algún fillo a quen darle o pésame, ou unha viúda. Tamén lle pesaba non terlle preguntado por que se chamaba Estanislao.

No sé si pudo ser pariente de nuestro Cuervo Parlanchín, pero igual que los humanos se dice que venimos todos de aquella Eva negra que no conoció manzana, lo mismo los cuervos tienen su madre cuerva-dinosauria. Quedan preguntas.




viernes, 30 de noviembre de 2012

Kepler, de John Banville

Habría que aprender inglés. Pero mucho.
Hay muchas razones, pero hoy me voy a centrar en una: leer a John Banville.

Leyendo estos días Kepler he tenido la sombría impresión de que no estaba leyendo a Banville, sino a su traductor Horacio González Trejo. Que sin duda lo hace maravillosamente, no digo que no.

Banville es un escritor esmerado. Voy a sacar algunas frases al azar, tal como nos las traduce González Trejo:

En ocasiones, por la noche, sentado ante su escritorio, repentinamente alzaba la cabeza y aguzaba el oído, creyendo haber percibido un gemido, ni siquiera eso: una flexión de dolor que rasgaba como una grieta la delicada cúpula de la luz de las velas, dentro de la cual permanecía sentado.

Lo bueno es que no suena alambicado, bueno, a mí, al menos, no. Más:

La mañana había sido fría, el cielo parecía una glándula amoratada, en el cielo (¿aire?) se respiraba un regusto metálico y todo contenía la respiración bajo el asombro de la nieve.

Este libro es de 1981, y como Banville nació en 1945, tenemos que lo escribió con unos 35 años, así que hay que estar atento a lo que haya escrito desde 1995, ya con una edad en la que la madurez puede dar sus frutos. O sea, El mar, publicado en 2005. En 2006 nace su heterónimo Benjamin Black, escritor de ligeras novelas negras.

Banville trata de recrear el alma de Kepler, y transmite muy vívidamente el ambiente del Sacro Imperio Romano-Germánico en aquellos tiempos tan revueltos (Kepler vivió de 1571 a 1630), a la escala de la mirada del propio Kepler.

Vamos a por Copérnico, y luego al mar, invernal.

jueves, 4 de octubre de 2012

Os Maias. Episódios da vida romântica.


Eça de Queirós nació en Póvoa de Varzim, población litoral a 27 km al N de Oporto, el 25 de noviembre de 1845. Estudió Derecho en Coímbra, vivió en Évora y en Lisboa, donde trabajó de abogado y a la vez de periodista, y en Leiría, donde comenzó la carrera administrativa. Nombrado cónsul en La Habana y desde allí conoce también los EEUU; luego pasará como diplomático a Inglaterra, primero cónsul en Newcastle-on-Tyne, luego en Bristol, donde permanecerá diez años; finalmente será nombrado cónsul en París, desde 1888 hasta su muerte el 16 de agosto de 1900, tan joven aún, con 55 años.

Reflexiona su personaje, João da Ega, sobre la carrera diplomática:
Por fim, em que consistía a diplomacia portuguesa? Numa outra forma de ociosidade, passada no estrangeiro, com o sentimento constante da própia insignificância.

Queirós es uno de los grandes autores portugueses, realista, crítico, irónico. Se considera esta obra, Os Maias, la mejor de Queirós, y una de las cumbres de la literatura portuguesa. Pois sim.

La historia se desarrolla principalmente en Lisboa, entre la Rua das Janelas Verdes, O Aterro , O Chiado, A Baixa. También, junto al Duero, en la finca familiar próxima a Resende. Tres generaciones de Maias, muy ricos fidalgos portugueses, aparecen en la novela; el último, Carlos da Maia será el héroe destacado, “O distinto e brilhante sportman, o Sr. Carlos da Maia”, como le saluda la prensa lisboeta; le valía la elegancia de sportman, chique a valer, para ir por la vida sin preocuparse de ganar el sustento, ni siquiera el lujo, pero estudió medicina; eso sí, no llegará a atender muchos pacientes, su dedicación principal será el puro ser: ser rico.

Como estamos en la Tasca, veamos qué hace la competencia: Carlos y el poeta Alemcar buscan dónde “refrescar” en la Rua das Janelas Verdes,
Entraram numa pequena venda, onde a mancha amarela de um cadeero de petróleo destacava numa penumbra de subterrâneo, alumiando o zinco húmido do balcão, garrafas nas prateleiras, e o vulto triste da patroa com um lenço amarrado nos queixos. (A Sra. Cândida estava com dores de dentes).

Un día de primavera en Lisboa
Era um día já quente, azul-ferrete, com um desses rutilantes sóis de festa que inflamam as pedras da rua, douram a poeirada baça do ar, põem fulgores de espelho pelas vidraças, dão a toda a cidade essa branca faiscação de cal, de um vivo monótono e implacável, que na lentidão das horas de Verão cansa a alma e vagamente entristece.
Concordo: tambem eu, na Sevilla, sinto que o Verão cansa a alma, que vagamente entristece.

Dª María, una señora ya mayor, está murcha:
É do tempo. Eu já estou na idade em que o bom humor ou o aborrecimento vêm só das influências do tempo...

La historia se encamina a la relación de Carlos y María (no la Dª María, no la liemos), un amor apasionado sobre diseño trágico: descubrirán que son hermanos.

Creo que Queirós narra las escenas de amor de modo magistral. Aquí por ejemplo, Carlos acaba de declararse a María, la adora:
Ella ergueuse bruscamente, ele tambén – e assim ficaram, mudos, cheios de ansiedade, traspassando-se com os olhos, como se se tivesse feito uma grande alteraçao no universo e eles esperassem, suspensos, o desfecho supremo dos seus destinos... E foi ella que falou, a custo, quase desfalecida, estendendo para ele, como se o quisesse afastar, as mãos inquietas e trémulas:
--- Escute! Sabe bem o que sinto por si, mas escute...

Cuando se manifiesta el destino trágico todo se derrumba, muere el abuelo Maia, se separan los amantes, anonadados, ahora que saben que son hermanos. Pero la vida sigue.

Parece ser que Queirós tenía una intención crítica con la mentalidad romántica que identificaba en sus paisanos, con el vicio de gobernarse por el corazón y no por la cabeza. Y la historia termina con una escena irónica: después de haber sido zarandeados en la vida llevados por el corazón, los dos amigos, Carlos da Maia e João da Ega, sacan conclusiones, dice Ega,
--- Se me dissessem que ali em baixo estava uma fortuna como a dos Rotschilds ou a coroa imperial de Carlos V, á minha espera, para serem minhas se eu para lá corresse, eu não apressava o passo... Não! Não saía deste passinho lento, prudente, correcto, que é o único que se deve ter na vida.
--- Nem eu! --- acudiu Carlos com uma convicçao decisiva.
...
Ese pasito lento, prudente, correcto, lo único que se debe tener en la vida. Sí.
Pero se acuerdan de que llegan tarde a la cena con los amigos, caramba, y el tranvía se les va, de modo que tiran los puros, se sujetan los sombreros y corren despendolados tras él.



Notas.

O Aterro.- La nueva expansión, en aquellos años, mediante aterramiento hacia el estuario del Tajo, entre el Cais de Sodré y la Rua das Janelas Verdes, que dará lugar a la actual Avenida 24 de Julio.

El tranvía.- “O americano”, primeros tranvías tirados por caballos, explotados por la Companhía Carris de Ferro de Lisboa, 1873.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sobre Yo serví al rey de Inglaterra

El 21/09/12 nos reunimos los amigos tertulianos para comentarnos el libro acordado, Yo serví al rey de Inglaterra, de Bohumil Hrabal.


Fijaos, qué me llama la atención: cuando queremos encajar una historia en un esquema, en algún esquema que nos satisfaga, si la historia es suficientemente rica, se nos sale, no acaba de encajar. Y eso pasa ahora. Yo me limito a recordar situaciones, momentos de esta historia tan plástica, tan humana, que tanto resuena con nuestras emociones.
Habrá quien encuentre que, al menos en una primera parte, la historia se apoya en valores mundanos, dinero, comida, sexo, imagen a través de la ropa; habrá quien encuentre mezquindad en eso, habrá quien busque y sospeche algo oculto detrás, ¿un complot para dominar el mundo? Pero, al ponerle encima la regla, la historia se escapa y busca la excepción, a mi juicio casi permanente: se compra el amor de unas chicas, pero el amor está ahí, junto con el dinero; la mezquindad, la sordidez de unas relaciones comerciales, se disipan cuando los participantes cultivan la poesía sirviéndose del dinero para regalarse mutuamente.
El protagonista, estamos en la invasión de Checoslovaquia por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, repudiará a sus compatriotas que ejercen una violencia gamberra sobre los indefensos alemanes, antes por supuesto de la invasión. A su amada alemana le quitan las medias blancas unos gamberros checos, en su restaurante los compañeros le hacen perrerías; los grandes acontecimientos están lejos de nuestro protagonista, que a su nivel se decanta por los débiles, por su débil amada alemana. Que en su vida pública es nazi, un personaje local.
En esta historia los millonarios van a parar a una cárcel que se convierte en una fiesta: puede parecer que los encarcelados son los de fuera. Los millonarios compiten en regalarse, entre sí y a los guardias, con los que intercambian roles.
Después de la guerra nuestro hombre irá a un lejano bosque ahora desierto de Los Sudetes a cumplir una condena de trabajos forzados; la condena que era de un año, cuando lo piensa, está excedida en medio; entonces se irá sin verse con ningún vigilante. Mientras, ha convivido con Marcela, una chica alegre, y con un profesor de francés y literatura, que les enseñará cosas de la vida interior. Marcela pasará de la preponderancia de su hemisferio inferior a la preponderancia del superior, siendo la línea ecuatorial la delgada gomilla de sus bragas.
Un nuevo destino como peón caminero en la soledad de la montaña, aunque acompañado por un perro lobo, un burro, una cabra y una gata nos hace pensar en la aceptación de la vida en soledad, quizás de la decrepitud. Hablando solo.

Sí, se podrá poner una regla y trazar una recta entre dos puntos, ya sabéis: toda recta suficientemente astuta pasará por dos puntos suficientemente gordos.

(Pego una  reseña de Sara Mesa)


sábado, 15 de septiembre de 2012

Donde el pobre escritor comienza


Es éste el título de una de las, a ver que las cuente, 79 crónicas del Quarto livro de crónicas, de António Lobo Antunes. Ya hablé de El Gran Borges; ahora, especialmente dedicado a los que tienen curiosidad o veleidades por el oficio de escribir, entresacaremos esta crónica del pobre escritor que comienza un nuevo libro.

Empieza anunciando la fecha de inicio del libro: 25 de febrero. Le da miedo ponerse a la tarea, no sabe cómo le irá, así que se pone una fecha, no cercana, se entiende. Tiene que dar tiempo a estar mentalizado, incluso a definir unos esbozos previos que luego, seguramente, desechará.
De experiencias anteriores sabe que el principio es lo peor, No es esto, no es esto.
Durante dos o tres meses es así, tentativa y desistimiento, tentativa y desistimiento, tentativa y desistimiento, continuando a la espera de que las frases se tornen ciertas.
Luego el libro va ganando alma y una solidez propias, no del escritor, pobre; entonces el libro ya empieza a avanzar a toda marcha. Se toma un año o año y medio para la primera versión, luego meses de correcciones; una gran parte de todo, innecesaria, irá a la basura.
Este (pobre) escritor da a la escritura un sentido de misión, de acto sagrado; hay años que pido esto a Dios: no me lleves con el papel incompleto, cargado de faltas, imperfecciones, burradas.
El escritor es un escarabajo empujando su bola. Y un día muere y lo meten en un agujero, encerrado en una caja. Quedarán unos ladrillos de palabras que abrigarán la llama efímera de su nombre.

Lo de la fecha me recuerda a cuando dejé de fumar, el 3 de agosto de 2003. Pero aquello no fue difícil.

P.S. 16/09/12.- Vaya, ¿y no es posible que cuando todo va tan bien ya no se sepa cómo seguir?
Historias deshinchadas, diluidas, rematadas a puñados. He visto por ahí.

sábado, 18 de agosto de 2012

António Lobo Antunes

Prejuicios: hasta ahora no había leído nada de António Lobo Antunes, temía angoliparme, es decir, engulliparme de tanta Angola; pero animado por un hada lisboeta estoy inmerso en el Quarto Livro de Crónicas.
No voy a sacar conclusiones después de leer un puñado de crónicas, hoy no, sólo hablar de una que se llama O Grande Borges. Con esta historia me siento hermano, amigo, parroquiano de la misma taberna del señor António. Comparto su humanidad cansada, su ironía, su soledad, su gusto travieso por amontonar palabras.



Traduzco un pedazo. A ver si sé:

Al pie del sitio donde hago los libros hice un amigo: un vejete borracho, sin empleo, que parece moverse como debajo del agua, silencioso y lento. Si se observa, sus gestos flotan. Los ojos también, fluctuando en el frasco de líquido amarillo de la cara, ahora más arriba, ahora más abajo, si acaso, zumbones. Habla con una voz de burbujas de acuario, cada burbuja una sílaba: ahí van surgiendo unas delante de las otras hasta formar una especie de frase. Cuando se calla las junto, las pongo por orden y esta vez era
- Dejé de meter vino en el gaznate
y mal se aguantaba sobre las canillas. Usa cabello por los hombros, a la antigua, más que cabello, un himno a la caspa y a la grasa. Y una corbata que se asemeja a una cuerda de ahorcado. Más burbujas: espero que acabe para ordenarlas. Mientras las arreglo él espera, pidiendo auxilio a una pared y a un automóvil estacionado para continuar de pie. Las burbujas
- ¿Necas aquí hay para ayuda una?
les mudo el orden, experimento esta ahora, queda
- ¿Hay una ayuda aquí para Necas?
frotando el índice y el pulgar, y uno de los ojos del frasco en un guiño cómplice. El ojo que sobra va siguiendo a una mulata que alquiló una habitación en la casa de azulejos de enfrente, de mechas alisadas y nalgas como cántaras. Un acceso de burbujas la persigue
- (Cómo lo traduzco) Habilidosa
mientras la mulata surca el asfalto en una majestad de petrolero al salir de la barra. Al desaparecer, el ojo que se dedicaba a la mulata se apaga de tristeza, sin empleo. (...)

(Se sabrá que Necas es el Gran Borges).
Al final el Gran Borges se quedará dormido instalado en el bordillo, entre palomas y contenedores de basura. El señor António piensa que ni él ni el Gran Borges tienen tarjeta de banco, ni de crédito, ni tarjetas de visita, no guardan manuscritos ni van a cenas, no pertenecen a ninguna asociación o cofradía o movimiento o partido, piensa que si el Necas le dejara un poco de sitio podrían dormir juntos.


viernes, 11 de mayo de 2012

La última noche

"La última noche", de nuestro amigo Paco Gallardo, es el reciente "V Premio Ateneo de Novela Histórica", de Algaida Editores y el Ateneo de Sevilla.
A su alrededor se realizará un coloquio el domingo 13 de mayo a las 19 horas en la Feria del Libro de Sevilla, pérgola de la Plaza Nueva.
Allí nos vemos.
El libro se presentará el lunes 14, junto a la entrega del premio.

miércoles, 4 de abril de 2012

Fouché, el genio tenebroso

Recomendable librito de Stefan Zweig acerca del versátil político José Fouché.

José Fouché
Zweig narra, aventura hipótesis sobre el personaje, filosofa. Veamos algunas perlas, tomadas literalmente:


Pero José Fouché sigue siendo el frío calculador de siempre, el realista impasible, tras estos fingidos apasionamientos...

Todos los que más tarde han de aparecer como bestias sangrientas, como asesinos frenéticos, ebrios con el olor de los cadáveres, todos detestan en su interior (lo mismo que Lenin y los jefes de la revolución rusa) las ejecuciones. Empiezan por tener a raya a sus adversarios políticos con la amenaza de muerte; pero la simiente del dragón del crimen surge violenta del consentimiento teórico del crimen mismo. No pecó por embriaguez de sangre la revolución francesa, sino por haberse embriagado con palabras sangrientas. Para entusiasmar al pueblo y para justificar el propio radicalismo, se cometió la torpeza de crear un lenguaje cruento; se dió en la manía de hablar constantemente de traidores y de patíbulos. Y después, cuando el pueblo, embriagado, borracho, poseído de estas palabras brutales y excitantes, pide efectivamente las «medidas enérgicas» anunciadas como necesarias, entonces falta a los caudillos el valor de resistir: tienen que guillotinar para no desmentir sus frases de constante alusión a la guillotina. Los hechos han de seguir fatalmente a las palabras frenéticas.


Pero también en el terreno bajo y más firme de la política, una ausencia temporal da al hombre de Estado nueva lozanía en la mirada y mayor intensidad para pensar y calcular el juego de las fuerzas políticas. Nada más propicio para una carrera que su interrupción temporal, pues el que ve el mundo siempre desde arriba, desde la nube imperial, desde la altura de la torre de marfil del Poder, no conoce otra cosa que la sonrisa de los subordinados y su peligrosa complacencia; el que siempre sostiene en las manos la medida, olvida su verdadero valor. Nada debilita tanto al artista, al general, al hombre de Poder, como el éxito permanente a voluntad y deseo. En el fracaso es donde conoce el artista su verdadera relación con la obra: en la derrota, el general, sus faltas, y en la pérdida del favor, el hombre de Estado, la verdadera perspectiva política. La riqueza permanente debilita; el aplauso constante hace insensible; únicamente la interrupción procura al vario ritmo de la vida nueva tensión y elasticidad creadora, únicamente la desgraciada mirada profunda y extensa para la realidad del mundo. Enseñanza dura, pero enseñanza y aprendizaje es todo destierro: al débil le amasa de nuevo la voluntad, al indeciso le hace enérgico; al duro, mas duro aún. Nunca es el destierro para el verdadero fuerte una mengua: es siempre un tónico de su fuerza.

Las personalidades superiores se identifican al vuelo. Enseguida reconoce Fouché, en la inaudita dinámica de este hombre de Poder, el genio invencible del dominio; enseguida reconoce Bonaparte en Fouché, con su mirada aguda de fiera, el ayudante utilísimo que con rapidez comprende todo y lo convierte enérgicamente en hechos.

«Fue peor que un crimen: fue una equivocación». (Fusilamiento del Duque de Enghien).

Con la misma repugnancia vuelve a tomar Napoleón a su servicio a Fouché. Hace diez años que conoce a este carácter de reptil y sabe que no sirve a nadie en el fondo y que sólo se deja arrastrar por su pasión del juego político.

...pudo decir de él, quien más a fondo le conocía, Napoleón, en Sana Elena, con palabra profunda: «¡Sólo un traidor verdadero, perfecto, he conocido: Fouché!»

«No he sido yo quien ha traicionado a Napoleón, ha sido Waterloo».

El Emperador no puede dominarse. «Es usted un traidor, Fouché -grita-; debía mandarle al patíbulo.»
«No soy de esa opinión, Majestad», contesta impávido el ministro con la mayor sangre fría.

UNA TRAYECTORIA
Nace en 1754, familia marinera, zona de Nantes.
Seminarista, religioso, profesor de latín, matemáticas y física.
Apoyó la Revolución de 1789 y entró como moderado en la Asamblea Nacional.
Se pasa a los radicales jacobinos al votar la ejecución del Rey Luis XVI.
Entre los jacobinos se convirtió en uno de los más radicales, defendiendo posiciones comunistas y contrarias a toda religión.
Enviado a Lyon por el Comité de Salud Pública (1793), se gana el apelativo de “ametrallador de Lyon”, por su manera eficiente de ejecutar burgueses a cañonazos de metralla, convenientemente unidos en paquetes compactos de 50, 100, 200 hombres.
Desde la sombra se enfrenta a Robespierre, que finalmente es guillotinado tras el golpe de estado de Thermidor (1794).
En la etapa del Directorio Fouché tiene que esconderse, proscrito por sus actividades durante el Terror, y vivir miserablemente durante tres años. Barras le encarga pequeños trabajos de espionaje.
En 1799 es nombrado Ministro de Policía con el apoyo de Barras.
Caerá Barras y Fouché sigue siendo Ministro de Policía bajo Napoleón (1799-1802)
Apartado del poder por Napoleón, dedicado a especulaciones financieras, millonario (1802-1804)
Vuelve a ser Ministro con Napoleón emperador (1804-1811)
Apartado nuevamente del poder por Napoleón (1811-1814)
Vuelta de Napoleón (Cien Días), y de nuevo Ministro de Policía (1814)
Derrota de Waterloo (1815) y restauración de la Monarquía en Luis XVIII, hermano del ejecutado Luis XVI. Pacta con Luis XVIII su nombramiento como Ministro.
Finalmente es apartado definitivamente de todo cargo público en 1816
Residió en Austria hasta su muerte en 1820


miércoles, 21 de marzo de 2012

Lecturillas de antoniomm





Se abre la entrada de 21/03/2012 al blog de Antonio Muñoz Molina, el anfitrión antoniomm, con una relación de libros que no tienen orden ni tema ni principio ni fin.

http://antoniomuñozmolina.es/2012/03/para-que-luego-se-acuerde/

El asunto de la entrada, Para que luego se acuerde, se concretará en un extracto de Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro que habla de la primera casa para el niño. Pero más que por esta concreción, la entrada me fascina por la descripción que hace antoniomm de los autores: libros casi siempre escritos por gente un poco holgazana, observadora, solitaria, al mismo tiempo ilusionada y desalentada, descreída de los grandes proyectos y de los énfasis rotundos.

Esa descripción es para mí una manera de presentar a un amigo, así que me lanzo a conseguir alguna información sobre la relación de lecturas. Y sucede como a veces cuando preparamos un viaje: la propia preparación ya anticipa el gozo del viaje. La lista y algunas notas:



Prosas apátridas, de Julio Ramón Ribeyro
Lima 1929-1994. Celebrado cuentista (La palabra del mundo). Prosas apátridas aparece en 1975, así que el artista pasa de 45.

Spleen de París, de Baudelaire
París 1821-1867. Poemas en prosa. El spleen era el tedio, la melancolía sin motivo. Parte de esta obra se publicó en 1864.

La tumba sin sosiego, de Cyril Connolly
Coventry, UK, 1903-1974. Crítico literario más que escritor. Reputada edición en español de Editorial Sur, Argentina, de Victoria Ocampo, traducción de Ricardo Baeza, 1944. Inspirado en la leyenda de Palinuro, piloto de Eneas (La Eneida) que quedará vagando por el Hades.

Último round, de Julio Cortázar
1914-1984. Se publicó en 1969, y forma una cierta unidad con La vuelta al día en ochenta mundos. Se habla de música, jazz, de boxeo, aparecen los cronopios. Dos títulos llamativos: Louis enormísimo cronopio y La vuelta al piano de Thelonious Monk.

El hacedor, de Jorge Luis Borges
Buenos Aires 1899-1986. Publicado en 1960. Breves instantáneas. He leído ahora la que da nombre al libro, que dibuja en muy pocas palabras a un guerrero griego, el pudor estoico no había sido aún inventado y Héctor podía huir sin desmedro. Siente que va perdiendo la vista. Se trata de Homero. He releído Las uñas, ese tenue armamento emitido por los dedos del pie, tercamente, hasta que los modere la corrupción.

El rastro, de Ramón Gómez de la Serna
Madrid 1888-1963. Publicado en 1915, esta es la única obra de juventud de la lista. Dos años anterior a Greguerías, ya sabéis, cosas como Lo más importante de la vida es no haber muerto.

Juventud, egolatría, de Pío Baroja
San Sebastián 1872-1956. Libro autobiográfico, escrito ya con unos 70 años.

Ale. A leer.

Os dejo con thelonioso al piano.

Última hora.- Me dicen que los hermosos títulos musicales de Cortázar no son de Último round sino de La vuelta al día en ochenta mundos. Qué pena.

domingo, 11 de marzo de 2012

El hombre que amaba a los perros


Leonardo Padura nació en La Habana en 1955, y allí ha vivido siempre

En El hombre que amaba a los perros novela el asesinato de Trotski por Ramón Mercader. Se remonta a los años de exilio de Trotski en Turquía, y sigue varios hilos que se trenzan: el del autor de la novela, el de Ramón Mercader, miliciano comunista español, el del propio Trotski. Los tres aman a los perros, aunque el nombre del libro viene de un personaje misteriosos que aparece en Cuba y será quien aporte al autor el material para el libro. El lenguaje revolucionario del que está empapado el libro ha formado parte, como cubano, de la vida de Leonardo Padura.

Trotski rememora los tiempos en que trabajó codo con codo con Lenin:
El terror de la Cheka de Dzerzhinski fue el brazo oscuro de la Revolución, impío como debía, como tenía que ser, se diría, y aniquiló por centenares y miles a los enemigos del pueblo, a los perdedores de la lucha de clases que se negaban a ver la desaparición de su forma de vida y su cultura de la injusticia. Ellos, los vencedores, habían administrado sin piedad la derrota de sus adversarios, y el Partido tuvo que funcionar como el instrumento de la Historia y de su inevitable venganza masiva, aunque impersonal. Había sido una violencia despiadada, seguramente excesiva, pero necesaria: la de la clase vencedora sobre la vencida, la disyuntiva del “nosotros o ellos”...

El tutor soviético de Ramón Mercader cuenta:
Hay algo muy importante que me enseñaron nada más entrar en la Cheka: el hombre es relegable, sustituible. El individuo no es una unidad irrepetible, sino un concepto que se suma y forma la masa, que sí es real. Pero el hombre en cuanto individuo no es sagrado y, por tanto, es prescindible.

Al final el viejo agente soviético recapitula y piensa, se nos ha ido la mano, habría que aceptar las reglas democráticas.

Pero una mala noticia para los que piensan conciliar libertad y socialismo es que toda la teoría historicista/marxista se apoya sobre la irrelevancia del hombre, por lo que si hay conflicto entre la vida o la libertad de un hombre, cien, diez mil, y los designios de la Historia, ya se sabe quién cede el paso. ¿Y quién interpreta los designios de la Historia?

El dilema es relegar al hombre, cada persona concreta, o al historicismo. Yo lo tengo claro: ¡viva Pericles!

viernes, 3 de febrero de 2012

domingo, 29 de enero de 2012

La creación del mundo con fósiles

Recupero un comentario anterior a este blog, acerca del apasionante asunto de la creación del mundo con fósiles. Se cita en un librito muy recomendable: ¿Tenían ombligo Adán y Eva?, de Martin Gardner. Este Martin Gardner escribía en Investigación y Ciencia, y le divierte meterse con las patrañas oscurantistas y pseudocientíficas. En particular en este libro hay un puñado de artículos en esa línea. Os cito algunos: Urinoterapia, ¿Es el canibalismo un mito?, Carlos Castaneda y la antropología de la Nueva Era ¡Ay!, tiene uno llamado La deficiente teoría freudiana de los sueños. Es que el hombre este no es freudiano, se ve.
El artículo que coincide con el nombre del título cita, como "uno de los libros más raros que jamás se han escrito" el Omphalos (el título completo traducido era "Onfalo (ombligo): un intento de atar el nudo geológico"), publicado en Inglaterra en 1857. El autor era un zoólogo, Philip Henry Gosse, un fundamentalista que creía firmemente que el universo había sido creado en seis días, aproximadamente cuatro mil años antes de cristo. Gosse se dio cuenta de que los fósiles, los dientes, los anillos de los árboles, las conchas de caracoles y almejas, la erosión de los ríos, muchísimas cosas que deberían haberse creado en el momento cero ya expresaban preexistencia, una vida anterior, un crecimiento.
Entonces se le ocurrió una idea que Borges ha llamado "de monstruosa elegancia": la solución es que todas esas cosas son testimonio de un pasado anterior que en realidad nunca ocurrió. Decía: "a primera vista puede parecer ridículo, pero la verdad es la verdad".
Fenómeno.
Parece que el libro no se lo tomó nadie en serio, a pesar de ser prolijo y detallado.

sábado, 21 de enero de 2012

El rock de la calle Feria

El rock de la calle Feria

20/01/12, XVIII reunión de la Tertulia Literaria Estacional (falta el nombre de un prócer, quizá su preclaro fundador).
El libro del que se trata es El rock de la calle Feria, de Francisco Gallardo. Coinciden casi todos los asistentes en que se lo han leído, el autor más que ninguno, casi todos los lectores en que con gusto, casi todos los con gusto en que así es Paco, Francisco Gallardo, y en que así éramos cuando rulábamos veinteañeros por los lugares de la capital hispalense allá por el 78. Estamos encantados de ser los protagonistas, de que Paco haya reflejado aquel lenguaje sentencioso elaborado a base de progresía hibridada con jipismo, todo bañado de yerbas y resinas aromáticas.
Podría decirse entonces que nuestra imparcialidad está comprometida, pero en nuestro caso somos imparciales natos. Es que lo valemos.
El libro contiene una hermosa historia de amor en la que la heroína defiende el ejercicio de su libertad, con valentía admirable. Otra heroína más perra rastrera, sin embargo, ganará posiciones en el ranking de protagonistas. No digo más, que los lectores lean y saquen sus conclusiones.

Publicado por Algaida Editores, de Grupo Anaya, primera edición de 2008, más vale tarde que nunca. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Carl Sagan

Se cumplen quince años de la muerte de Carl Sagan. Un científico especialmente dotado para la comunicación. Combatió el oscurantismo y las pseudociencias, y fue impulsor de los primeros intentos de descubrir otras civilizaciones extraterrestres mediante la "escucha" de sus posibles mensajes, y favoreciendo que fuéramos descubiertos por ellas a través de nuestros propios mensajes al exterior. No recuerdo a quién le he leído que hacer señales al exterior podría ser una conducta osada: no sabemos qué necesidades tendrá quien nos escuche. Pero Sagan daba por supuesto que una civilización tecnológicamente capaz de, primero, escuchar, luego, lo que es más difícil, ¡llegar aquí!, debería ser pacífica y respetuosa.
Los dragones del Edén es un libro que se publicó en 1977 y recibió el premio Pulitzer. Habla de la inteligencia humana desde una perspectiva evolucionista. De alguna manera, se dice, un logro biológico no se tira a la basura para reinventar de nuevo un nuevo ser vivo a cada paso evolutivo, así que el cerebro humano aglutinaría los cerebros del lagarto, del mamífero y el propiamente humano. La idea es que algunas estructuras se reorientan, otras nacen nuevas, pero algo queda de las viejas. ¿No es inquietante?, ¿qué hace por ahí nuestro cerebro lagarto?
Sagan defendía como siempre la búsqueda del conocimiento, refutable, contrastable racionalmente. Ese camino debería hacer posible la evolución de la sociedad, especialmente la evitación de los riesgos de autodestrucción, y en esta tarea consideraba de gran ayuda la posibilidad de saber que otra civilización ya había superado la prueba. A través del cerebro más puramente humano y de su instrumento, la razón, deberíamos ser capaces de asumir el mundo tal como es en realidad.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El blog de Antonio Muñoz Molina


Vuelvo a la carga con Muñoz Molina, paso enlace a su blog.
En escrito en un instante hace apuntes breves de asuntos variopintos. Interesante Un descubrimiento, de 7 de diciembre, en el que habla de Manuel Chaves Nogales y su biógrafa, y recuperadora de parte de su obra, Maribel Cintas. Para tomar nota.
En la etiqueta artículos puedes encontrar juntitos y ordenados los artículos publicados. Me ha gustado El porvenir de Emma Rouault, de 10 de diciembre, en el que habla de una relectura de Madame Bovary, libro que resulta calificado con entusiasmo de verdadero clásico, entre otras cosas. Me ha movido a traerme del pueblo mi ejemplar de bolsillo, que tengo fechado en Valencia el 18/11/82. No hace ni treinta años, pues, que lo leí: no, rian de rian. Lo pongo en la pila de libros abiertos, aún cerrado.

http://antoniomuñozmolina.es/category/escrito-en-un-instante/

Creo que me voy a hacer molinista, y adherirme al foro molinero.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Nada del otro mundo



Volvía de una reunión técnica de esas que quitan la afición y llegué un poco temprano a la estación; me metí en la librería: Coelho, Zafón y otros lópeces bestsellers que mi personal gusto rechaza, sin que por ello me parezca imprescindible enviar a la hoguera a sus lectores, hasta que un libro de Haruki Murakami, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas me llamó desde su altar, y con un precio aceptable, dadas las circunstancias.
Pero luego, remoloneando antes de decidirme, me topé con Nada del otro mundo de Antonio Muñoz Molina, que incluye una colección de relatos cortos, aunque cotizando casi al doble que el de Haruki. Caramba, relatos cortos de este amigo, no lo he dudado.
Una de las cosas de la palabra escrita es que se hacen amigos unilaterales, y Antonio Muñoz Molina es mi amigo de esa forma, ya que por su parte no tiene el gusto de conocerme, qué le vamos a hacer. Más unilateral es la amistad cuando la contraparte es un muerto, una de las grandezas de lo que el filósofo Karl Popper llamó el mundo tres: la obra escrita que pervive fuera de las personas, en unas letrillas escritas en algún sitio, unas letrillas que hablan directamente y sin intermediarios a quien quiera leerlas.
Me ha sucedido que nada más empezar a leer este libro me he encontrado cómodo, y mira que estaba subido en un taburete de una ruidosa cafetería de Atocha, pasando ese calor calefactado del (casi) invierno madrileño, ambiente nada propicio a la concentración.

Sólo me he leído de momento el primer relato, el más largo, que da título al libro, pero suficiente para recomendarlo, y especialmente por tratarse de relatos cortos, un género que el amigo cultiva poco o nada, más bien se dedica al librazo de a kilo, como la noche de los tiempos, libro que aún siendo gordísimo hay que leer.

Voy a pegar un par de párrafos, en una elección muy personal que incluso para algunos podría provocar rechazo. En fin.

No tengo la menor nostalgia de entonces. La nuestra era una bohemia tonta y pobre, de cubalibre por litros, tabaco negro y pisos de alquiler...
En aquella arcadia de las oficinas militares, donde la negligencia y la pereza, virtudes para las que siempre estuve muy dotado, alcanzaban extremos de insuperable perfección...

Hasta luego, amigo, nos vemos en El hombre sombra.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Lecturillas

DE NOTAS DE LA CHARLA DE ELISA (omnium tertuliorum 18/11/11)
Completadas con extracciones de la wikipedia.

El monje es una novela gótica escrita por Matthew Gregory Lewis, que se publicó por primera vez en 1796. Lewis la escribió antes de cumplir los veinte años

Me he prometido no leer nada de nadie de menos de 40, salvo salvedades; reflexión del Menda.

El Cuervo - Alan Poe

La dama de blanco (The Woman in White) es una novela epistolar escrita por Wilkie Collins en 1859, serializada de 1859 a 1860 y publicada por primera vez en forma de libro ese último año.


Primera edición estadounidense. 1860.
Está considerada como una de las primeras novelas de misterio, y también como una de las primeras (y de las mejores) del subgénero inglés llamado sensation novel.
La historia puede ser considerada como un ejemplo precoz de la novela policíaca, con el héroe, Walter Hartright, empleando muchas de las técnicas propias de los detectives privados. El uso de narrativas múltiples se basa en la formación jurídica de Collins, lo cual podemos ver señalado en el preámbulo de la obra con las siguientes palabras: "la historia que aquí se presenta se le dirá por más de una pluma, como la historia de un delito contra las leyes se cuenta en el tribunal de justicia por más de un testigo".

¡Bien! (Sugerencia: Rashomon, de Ryunosuke Akutagawa)

¿Quién mató a Palomino Molero? es una novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa, publicada por primera vez en 1986. El libro del Premio Nobel de literatura 2010, comienza con el descubrimiento de un cuerpo brutalmente asesinado de un joven recluta llamado Palomino Molero, de una cercana base militar en el norte de Perú. Vargas Llosa utiliza la estructura de una novela policiaca para examinar el lado oscuro de la naturaleza humana, la corrupción política y los prejuicios de clase en el Perú de los años 1950.

Voy.

Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955) es un novelista y periodista cubano, conocido especialmente por sus novelas policiacas del detective Mario Conde. El Gobierno de España concedió en 2011 la ciudadanía de ese país a Padura, quien sigue viviendo en Cuba[1]


No he podido resistirme a poner este libro: muy joven leí “Mi vida”, de León Trotsky, donde contaba lo bien que quedaban los bolcheviques con los abrigos de cuero negro (fue sastre). No contaba cómo lo apiolaron en México, eso saldría en el epílogo.

Walter Ellis Mosley. Escritor y profesor universitario estadounidense (Los Angeles, California, 12 de enero de 1952). Un autor que goza de una excelente reputación entre la crítica especializada pero reconocido mundialmente por la serie de novelas policiacas protagonizadas por el detective Easy Rawlins

El Cartero siempre llama dos veces es una novela negra publicada en el año 1934 por el autor norteamericano James M. Cain.
La novela fue bastante exitosa y cobró bastante notoriedad desde su publicación. Ha llegado a ser reconocida como una de las novelas criminales más importantes del Siglo XX, junto a otras como Cosecha Roja o El sueño eterno. De acciones rápidas y de extensión breve (apenas llega a las cien páginas en la mayoría de ediciones), la mezcla elementos de sexualidad y de violencia causaron conmoción en su tiempo, al punto que las autoridades de Boston llegaron a prohibir su venta.

Siempre me pareció que la película no contaba los dos momentos clave: cuando él pone su vida en manos de ella, que lo salva; cuando ella le devuelve la oportunidad de dejarla morir y él la rescata.

Y AHORA COMPLETAMOS CON OTRAS LECTURILLAS NOTERTULIAS:

Almeida Garret, Viagens da minha terra. Citado por Saramago como mestre de viajantes.

Chaves Nogales, imprescindible su "Vida de Juan Belmonte, matador de toros", pero también otros escritos.

domingo, 30 de octubre de 2011

Sándor Márai: Diarios 1984-1989

Son los últimos años de vida del escritor, nacido en 1900, que tiene por entonces, ya ves, una edad avanzada.

Y lo más destacable a mi juicio es esa visión del mundo desde la vejez; aumenta el deterioro físico, mueren las personas de su entorno. La idea de la muerte, asociada a la impotencia, a la enfermedad, a la decrepitud, a la vergüenza, a la humillación, esta fea muerte comienza a adueñarse del panorama visible, convirtiendo lo demás en estupidez, en locura.