domingo, 25 de septiembre de 2011

Diego Uña Calleja y La Divina Comedia

A principios de verano compré un ejemplar de segunda mano de La Divina Comedia. Tiene en el interior un sello de Manolita Pérez, periódicos y revistas, San Nicolás 27, La Coruña. Es una edición de 1935.
Escrito con pulcra letra en pluma tiene un nombre: Diego Uña Calleja. Luego, este Diego Uña escribe de nuevo su nombre con un lápiz de esos que eran azules en un extremo y rojos en otro; el mismo lápiz con el que señala y subraya.
Buscando en la red aparece como autor de  El Misal Litúrgico, Abadía Benedictina de Samos, Santiago de Compostela 1937. ¿Fue un abad? No sería un lego de tan notable monasterio.
Que un religioso estuviera leyendo este libro de viaje a los infiernos en una época tan infernal plantea preguntas: ¿bajó él al infierno?, ¿qué infierno?, ¿regresó?

Le sigo sus huellas, sus marcas por el libro. Podría decirse que en lugar de seguir el hilo del libro las marcas señalan sus propias inquietudes del momento. Parece adivinarse un estado de ansiedad, de turbación.
En el Canto Primero de El Infierno señala en rojo: Mira esa fiera que me obliga a huir. Socórreme, sabio famoso. Mis venas están heladas y tembloroso mi pulso. Luego (...) que me ayudes a huir de este lugar y de otros acaso más funestos; acompáñame a esas regiones de que me has hablado y haz que yo vea la Puerta de San Pedro y a los que, según tus palabras, sufren tan cruelmente. Más adelante: Tú eres sabio y comprenderás aun aquellas razones que no acierto a exponerte (...) me detuve en aquella oscura pendiente, sobrecogido ante lo temerario de la empresa que con tanto ardimiento había querido acometer. 
En el Canto Octavo una cruz azul señala ...se separó de mí aquel generoso Padre y me dejó solo, lleno de punzantes dudas.
En el Canto Vigesimosexto señala en rojo cómo Ulises termina de contar una de sus peripecias: ...hasta que volvió el mar a cerrarse sobre nosotros.
En el Canto Sexto de El Purgatorio señala un pasaje de lamentaciones por el destino de Italia, dividida en Montescos y Capuletos, Monaldos y Filipeschi.
Ya no hay más señales.
¿Llegó hasta El Paraíso?

2 comentarios:

  1. ¡Pues tengo pedido el misal! ¿Saldrán de sus páginas misas cantadas en latín?

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