sábado, 11 de mayo de 2013

Asoma el verano


¿Hay alguien por aquí? Cuánto tiempo, sí, es que me ha pillado el verano. Sí, podía haber hablado de Lisboa, que en abril después de las lluvias mil se puso guapa primaveral recostada entre sus colinas. Pero me pilló el anticipo del verano sureño este, que no me sienta. Luego alivió, ahora calienta de nuevo, la semana que viene aliviará desde el jueves si el pronóstico se cumple, pero en ese ir y venir de apretones y de alivios se va subiendo, subiendo, desde los inocentes 30º de abril a los 43 que están por ver pero se verán. Todo se irá recalentando, las casas, las calles, la masa de terreno hasta el infierno, y las noches no serán bastante largas para refrescar. Eso es lo que va viniendo. Habría que ser flaco, flaco, sin un milímetro de manto adiposo para poder evacuar el calor corporal y mantener el cerebro relativamente activo, pero no es mi caso. Otra posibilidad sería pegarse a la cabeza con pomada térmica un disipador de CPU: una idea que apunto para la industria.
Esta mañana temprano se oían junto a la Catedral cánticos amplificados de Ave María, se veía gentío de locales y guiris; también una procesión con sus insignias y guiones y pendones y banderas y estandartes o como se llamen. La Virgen de los Reyes vendría detrás.
A algunos les gusta el calor: las polillas proliferan y los gorriones las adoran: es corriente la imagen de una polilla revoloteando bajo, quizá ya herida por el pico ávido del gorrión, que la persigue a saltitos. También hay encuentros en el aire. Parece que a los gorriones les entusiasma el asunto y que a las polillas no; entrevistemos a este gorrión: señor gurriato, ¿qué opina de las polillas? Pues nada, pollo, ¿qué quiere que le diga? Que no me diga, que no me diga pollo. Pero usted me llamó gurriato, vamos, pollo. Ah, disculpe, ¿y las polillas? Pues son esquivas, un poco casquivanas si acaso, pero ricas, ricas, porque como están tan gorditas pues tienen mucho alimento y esas cosas tan nutritivas, que nosotros pasamos muchas privaciones y muchas carencias y el Ayuntamiento no nos pone comederos para que comamos y podamos criar y nuestros gurriatos también coman. Ah.

No tengo foto de gorrión, así que pongo ésta que tiene muy buen color.

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