domingo, 8 de septiembre de 2013

Perdimos, ¡qué injusticia!

En la Organización llevábamos mucho tiempo preparándolo todo; habíamos renunciado a nuestros anteriores trabajos para dedicarnos en cuerpo y alma a la preparación del evento. Nuestros sueldos no eran extraordinarios, y por añadidura teníamos que viajar continuamente por el mundo, contactando con otras organizaciones análogas, ¡cuántas veces recuerdo haber envidiado a un simple funcionario anónimo mientras regresaba al hotel con la incómoda sensación de haber comido y bebido más de la cuenta! Pero en este trabajo todo es abnegación y sacrificio: privados de una vida ordenada y sana, de familia, de una vivienda en la que vivir, de los más elementales derechos de los más humildes ciudadanos, a cambio de una vida de servicio.
Hicimos todo lo posible. Viajamos durante años por todo el mundo estudiando los distintos premios de loterías, qué números tocaban y cuáles no; en nuestras frecuentes reuniones y almuerzos de trabajo con colegas internacionales, hábilmente sondeábamos a éstos sobre sus conclusiones, observando con satisfacción y no cierta inquietud que muy frecuentemente se asemejaban a las nuestras. En nuestras comisiones de trabajo se fueron depurando las opciones, y así fuimos eliminando números que ya habían salido, números que ya habían salido en países próximos, capicúos, que no salen, números inverosímiles como 222222, que aunque uno del Consejo que es perito nosequé dice que puede salir igual que el 258013, todos los demás sabemos que eso no es más que una tontería teórica, porque quién ha visto salir un número así. El mismo listo dice que los que han salido están también en el bombo y pueden salir, pero a ver quién ha visto que salga siempre el mismo. Así que dejamos que el perito se explaye, especialmente mientras le tiramos al marisco, pero ni caso.
Así fuimos después de muchos estudios depurando las opciones hasta enfocarlas en una bolsa que se adquirió por fin, hay que decir que sin coste para nadie porque era del Presupuesto del Estado. Habíamos encargado a una empresa especializada que nos hiciera un estudio sobre las repercusiones del premio, que resultaban gigantescas. Eso por si alguien dudaba.

Y ayer fue el sorteo. No nos tocó. Fue un jarro de agua fría. Tanto esfuerzo para nada.  Qué injusticia, porque habría que ver por qué salió el que salió, tan anodino, un poco repipi.

Hay que seguir luchando, que no pare aquí este enorme esfuerzo.
A quienes digan que tanto para qué hay que decirles que tengan fe, que quien la sigue la consigue. Que tampoco es verdad que todo para nada. Los décimos de lotería son excelentes marcadores de lectura que nos recuerdan la página en la que cerramos el libro y a la vez aquel esfuerzo en el que acariciábamos el éxito. Sirven también para muchas actividades como la fabricación de papel maché de calidad o la papiroflexia. Vamos a proponer la creación de una Entidad Gestora de Utilidades y Revalorización de la Inversión Para Activar (EnGURIPA). Ha sido una injusticia y no debemos pararnos aquí.


Hay que aprovechar que ya tenemos una estructura y una experiencia, y gente dispuesta al sacrificio como un servidor de ustedes. No duden.


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