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domingo, 25 de noviembre de 2012

Lepistas en El Berrocal

Andábamos ayer los chicos de la Amanita (Asociación Hispalense Amanita Muscaria) por la Finca El Berrocal (Finca El Berrocal de los impuestos de los muyayos), favor que nos hace la Guntandalucia.
Se trata de un terreno suavemente ondulado poblado de alcornoques en general canijos y poco densos. Suelos ayer muy mojados, encharcados en parte.
Encontramos diversos grupos de Lepista nuda en perfecto estado, que irán a la cazuela; grupos también perfectos de Cortinarius trivialis, con los que haremos poesías; Agaricus sp en varios estados, así como Macrolepiotas fosilizadas para disputar al bicherío, quien se atreva. Preciosos ejemplares de Omphalotus olearius, grupos de Clitocibes no venenosos según Don Manuel, que lo afirma devorando uno a mordiscos (Manuel, ¿sigues bien?), un par de Amanitas cesáreas en estado pestilente, colonias del mixomiceto Leocarpus fragilis, que como Alien fúngico orienta amarillas hilachas de micelio a la breve altura de una hierba o una ramita en la que produce sus cuerpos fructíferos como vesiculillas piriformes que irán virando del amarillo al naranja y amarronado. Y más cosas que ya sería largo contar suponiendo que las recordara.

Por mi parte las Lepistas, un Boletus aereus (único) y un par de Agaricus han venido a los fogones. De las Lepistas ha nacido un rissoto, ji, ji, que todavía me da la risa.

Mi vértebra la quinta lumbar sigue ahí, disconforme.


lunes, 12 de diciembre de 2011

Lepista nuda y Cortinarius

Lepista nuda + Cortinarius
Tres ejemplares de Lepista nuda en la foto grande de la izquierda.
Dos ejemplares de Cortinarius en la foto pequeña de la derecha. En el pie quedan restos filamentosos de la cortina, teñidos del color de la esporada, ocre. Las láminas del ejemplar más viejo han virado a ocre por efecto también de la esporada. Las láminas de la L. nuda mantienen el color azulado, sus esporas son rosáceas.
La Lepista nuda es pistonuda: aromática y agradable; estos cortinarius no son venenosos, simplemente están malos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El poljé de La Nava, Cabra




Poljé de La Nava, sale el sol




Parque Natural de las Sierras Subbéticas, al pie de la Ermita de Cabra. Un poljé (se dice polyé) es una formación geológica interesante, se trata de una llanura entre montañas formada por disolución y destrucción de las rocas por procesos cársticos. La llanura está atravesada por un río, ¡que desaparece en un sumidero!, y es característico que periódicamente se supere la capacidad de trágala del sumidero y el valle se inunde. La vegetación del valle está condicionada por este fenómeno. El poljé de La Nava está situado a 900 m de altitud, en medio de un circo de rocas calizas horadadas y ahuecadas por la erosión. Cualquiera sin ser un forzudo puede levantar una roca de buen tamaño y arrojarla a los filisteos como aquel Hércules que arrojaba rocas y columnas de porexpán que caían lenta y blandamente sobre los malos que las sujetaban firmemente contra sí. El río Bailón se divierte por el llano. Veremos una vegetación herbácea de pratenses, y también ranúnculos, narcisos, peonías, etc. Singular es también la vegetación arbórea que salpica el valle y que puebla el circo de laderas que lo envuelven: enormes quejigos, olmos viejos, una especie de arce de hojas pequeñitas trilobuladas que tapizan su sombra otoñal, el arce de Montpellier, y una curiosidad, abundancia de majuelos de porte arbóreo. El majuelo es el espino albar, una rosácea de flores blancas y bayas rojas que aquí, presionado por el ramoneo de ovejas y cabras, toma formación arbórea, forzando su natural arbustivo. Otra curiosidad es la abundancia de cornicabras: la cornicabra es un terebinto, árbol dioico, es decir, con pies de cada sexo, del género del pistacho, que forma unos cuernos rojizos que le dan nombre, cuernos que no son lo que parecen, sino especie de agallas formadas por reacción de la planta al ataque de un pulgón específico que aprovecha para establecerse dentro.
Pleurotus eringii

Y otra curiosidad que nos mueve a ir ahora: se da allí la seta de cardo, Pleurotus eringii, una seta muy apreciada. Este pleurotus se da asociado como micorriza a las raíces del cardo corredor, Eryngium campestris. Lo bueno de este cardo es que es un cardo atípico, ya que los cardos en general son de la familia de las Compuestas, donde están las margaritas pero también las alcachofas y las tagarninas y los cardos borriqueros, pero este cardo no está en esta familia, de eso me avisó el avezado Manuel Alvarado, cofrade de la Muscaria, que el cardo corredor es de la familia de las Umbelíferas, como anisitos, cominos y culantros, aunque según la wikipedia sería de las Apiáceas, que será seguramente la clasificación más moderna. Es corredor, la parte de la planta donde están en su momento los frutillos, que son como pipillas, queda libre al morir el tallo, siendo entonces arrastrada por el viento dando tumbos como en las películas del Oeste.

El acceso está sujeto a permisos.
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domingo, 27 de noviembre de 2011

La Fuente de la Corcha

Excursión micológica a la Fuente de la Corcha 26/11/11. Asociación Micológica Hispalense Amanita Muscaria.

Es zona de alcornoques con manchas de pinos, todo bastante poblado de matorral de jaras, aulagas, etc.
Se vieron, en cuanto a setas comestibles, Amanitas cesareas, Macrolepiotas, hermosos Boletos, por supuesto que Suillus, algún Lactarius deliciosus. También dos menos recolectadas que traigo:

Lactarius rugatus
Lactarius rugatus
Lactarius rugatus


Y la otra, ¡cuidado!, por si acaso, no me la como ni la recomiendo, la Clitopilus prunulus, la molinera, que puede confundirse con Clitocybes venenosos.
Tiene un característico olor agradable a harina, como cuando se prepara la masa. Láminas decurrentes y frágiles y esporada rosa. Pongo enlace a una ficha muy completa:

http://www.amanitacesarea.com/clitopilus-prunulus.html

Clitopilus prunulus
Clitopilus prunulus
En la foto están un poco demacradas: han pasado la noche durmiendo sobre un papel, lejos de su casa. Pero han dejado la huella de esporada, esas huellas rosa sobre el papel en las que se ve la traza de las laminillas.

También había innumerables setas no comestibles y tóxicas, pero perdonad, soy más micófago que micófilo. Bueno, traigo una foto de la Amanita muscaria, la patrona, ¿matrona? de la Asociación Micológica Hispalense, etc, de la que tengo el gusto de ser socio advenedizo, casi adventicio. Ah, los tibios.

Amanita muscaria
Amanita muscaria

Había setas, sí, pero había más gente que setas.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Asociación Amanita Muscaria: noviembre micológico

La Asociación Micológica Amanita Muscaria de Sevilla inicia próximamente sus actividades de temporada.

Hay conferencias, excursión, exposición y clasificación cada lunes de lo recolectado y aportado.

Para el cartel de este año se ha elegido una seta, a mi entender, esquilmante y alucinógena: la seta de La Encarnación de Sevilla.

Es esquilmante porque su micelio se nutre de los recursos municipales, liberados por los ciudadanos, hasta agotarlos: cuantos más recursos más chupan; serían pequeñitas como sombrillas si no hubieran llegado a invadir el presupuesto entero, de hoy y del futuro. Unos 123 millones de euros, una bagatela.

Alucinógenas porque el Ayuntamiento, inhalando el polvillo del anteproyecto de la idea, decidió que se casaba con ellas. A toda costa. Y dice el ex-alcalde que eso se recupera en un año: el valor del coste del viaje; te lo hago en un papel en un momentín, no hay más que tener fe.

Pero como dejó escrito Toharia, la afición a las setas normalmente pasa por un primer estadio de micofagia, ampliamente superado por la Asociación, y otro posterior de micofilia, en el que el amor y la afición abarcan incluso estos engendros.