Los viñedos se extienden en pequeñas parcelas siguiendo la orografía del terreno. Ahora las hojas viran de color antes de caer, verdes claros, amarillos, naranjas y rojos, según variedades y exposición. He aprendido que a la mayoritaria Tempranillo la verás roja, mientras que la minoritaria Graciano estará más bien amarillo-verdosa. No, ahora no, eso tiene otra fecha: la semana pasada.
Al Norte hay una cordillera que cierra el valle del Ebro y lo proteje de los vientos de allí. Si te mueves por las tierras de vino de la margen izquierda del río: Elciego, Villabuena, Samaniego, Ábalos, Labastida, Haro..., ¡huy!, para llegar a Haro hemos cruzado el puente sobre el río, aquí más cerca del golfo de Vizcaya que de su Mediterráneo al que busca, y ya lleva buen caudal de aguas de plata. Retomando el hilo: si te mueves por esas tierras verás las viñas, verás las montañas, verás algunas tierras llecas, vacías y sin roturar, aunque pocas, y no adivinarás de qué administración autonómica son tributarias, si de la Vasca o la Riojana, salvo porque de trecho en trecho te encontrarás el cartel correspondiente.
En los pueblos el mosto fermenta, el olor a vino nuevo, a bodega, es universal; por aquí y por allá podrás ver un resto de colores rojizos y morados. Los habitantes son bodegueros; los garajes son bodegas de vinos de expresión, de autor, que puede ser un señor de manos grandes y callosas que conduce los domingos un tractor. Todo el mundo sabe de vino, sin demasiados alardes, disfrutando el vino, los vinos, hay que decir, tan variados al menos como los campos y las personas que los cultivan: las edades, las variedades, las edades de las cepas, las crianzas, las maderas, sus clases, su tostado, si nuevas o viejas...
Y ya que se ponen a hacer vinos ricos y cuidadosos para los gustos más variados, se ponen también con la cocina, y entonces ya dan ganas de afincarse allí.
Decía el trasmontano Miguel Torga que en los cementerios de su tierra los hombres esperan convertirse en ciprés y en granito; aquí esperan ser cepa, envejecer de cepa, ser vino y revivir.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
domingo, 3 de noviembre de 2013
Arroz casisinsetas
Se juntan siete amigos para andar por esos campos de
Valdelarco, y allá que van saludando atentamente por el camino del Talenque,
holá, holá. El otoño incipiente (aquí este año) muestra su gama de color. La
Admon pública muestra sus ganas de tirar dinerillos trincados al contribuyente
en la fuente de las alberquillas, cada vez más boba y costeada.
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| Cosechón destriado |
Las manzanas son rojas, los caquis naranja, los membrillos
verdes, las granadas granadas, los chopos dorados; pero nogales y castaños y
árboles del caqui están verdes como en verano.
Y qué es esa cosilla que vas a pisar y pisaste, caramba, un
niscalillo. ¿Y esta moradita que parece Lepista y desnuda? Pues no lo es que es
cortinarius con su cortina filosa, pero muchos se la comen igual.
Ah, y un par de minúsculas Cantharellus, que antes decíamos
cibarius pero ahora pruiforme o algo así, porque alguien dijo que la pruína.
Ja, ja, y esa tan desmejorada, la reina, la Amanita cesárea,
comida de babosas.
Hubo otro niscalillo, y dos superagusanados que dejamos para
reproducción (de los gusanos).
Así que la cosecha es magra, y ya en la cocina el cocinero
decide:
- Que la Amanita ya mohosa y exudando gotas melosas y con visos transparentes de podredumbre se
tira. - - También el cortinarius, que no tiene nada que decir.
Tenemos la cosecha.
Media cebolla que se pica.
Y se sofríe con mantequilla y aceite de oliva, combinación
que refuerza aromas. Sal.
También echamos una zanahoria picada, ¿por qué?, porque
queda mona y parece que haya más setas.
Y unas habitas, pocas. No hay bacantes sin Baco ni
habitantes sin habitas.

El arroz es bomba, chupón de aromas, dos puñados, para dos. Vengan las setas picadas pequeñas, que ya que son pocas estén en todas partes.
Y tiene añadido un poco de Rueda verdejo, y el agua
necesaria.
Cuando hierva se rectificará de sal.
La cocción me gusta con el grano entero, aunque hay quien
lo prefiere pachucho. Al gusto.
Casi está y añadimos un poco de queso de la chevre. Qué
chévere.
Cuando ya está, se tapa y se deja reposar unos minutos.
Ahí está.
Crítica.
Por qué hay tan poco en el plato: tiene un punto de fuga:
los granos huyen por él amigados con cebollas, zanahorias, habas y setas. Puede
verse la traza.
Por qué esos trozos de cebolla, tan grandes, que se cogen a
la lengua con entusiasmo y crujen muy levemente al masticar, cuando sería mejor
que fueran más pequeños y babosos. En nuestra defensa sólo podemos decir que
los cortamos así de grandes.
¿Y el sabor?, está bien, peeeeroooo: demasiado sabor a la
chevre, caramba, ahí me pilló.
Flavour chevruno.
Global: estupendo, si se miran cosas peores.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Perdimos, ¡qué injusticia!
En la Organización llevábamos mucho tiempo preparándolo
todo; habíamos renunciado a nuestros anteriores trabajos para dedicarnos en
cuerpo y alma a la preparación del evento. Nuestros sueldos no eran
extraordinarios, y por añadidura teníamos que viajar continuamente por el
mundo, contactando con otras organizaciones análogas, ¡cuántas veces recuerdo
haber envidiado a un simple funcionario anónimo mientras regresaba al hotel con
la incómoda sensación de haber comido y bebido más de la cuenta! Pero en este
trabajo todo es abnegación y sacrificio: privados de una vida ordenada y sana,
de familia, de una vivienda en la que vivir, de los más elementales derechos de
los más humildes ciudadanos, a cambio de una vida de servicio.
Hicimos todo lo posible. Viajamos durante años por todo el
mundo estudiando los distintos premios de loterías, qué números tocaban y cuáles
no; en nuestras frecuentes reuniones y almuerzos de trabajo con colegas
internacionales, hábilmente sondeábamos a éstos sobre sus conclusiones,
observando con satisfacción y no cierta inquietud que muy frecuentemente se
asemejaban a las nuestras. En nuestras comisiones de trabajo se fueron
depurando las opciones, y así fuimos eliminando números que ya habían salido,
números que ya habían salido en países próximos, capicúos, que no salen, números inverosímiles como
222222, que aunque uno del Consejo que es perito nosequé dice que puede salir
igual que el 258013, todos los demás sabemos que eso no es más que una tontería
teórica, porque quién ha visto salir un número así. El mismo listo dice que los
que han salido están también en el bombo y pueden salir, pero a ver quién ha
visto que salga siempre el mismo. Así que dejamos que el perito se explaye,
especialmente mientras le tiramos al marisco, pero ni caso.
Así fuimos después de muchos estudios depurando las opciones
hasta enfocarlas en una bolsa que se adquirió por fin, hay que decir que sin
coste para nadie porque era del Presupuesto del Estado. Habíamos encargado a una
empresa especializada que nos hiciera un estudio sobre las repercusiones del
premio, que resultaban gigantescas. Eso por si alguien dudaba.
Y ayer fue el sorteo. No nos tocó. Fue un jarro de agua
fría. Tanto esfuerzo para nada. Qué
injusticia, porque habría que ver por qué salió el que salió, tan anodino, un
poco repipi.
Hay que seguir luchando, que no pare aquí este enorme
esfuerzo.
A quienes digan que tanto para qué hay que decirles que
tengan fe, que quien la sigue la consigue. Que tampoco es verdad que todo para
nada. Los décimos de lotería son excelentes marcadores de lectura que nos
recuerdan la página en la que cerramos el libro y a la vez aquel esfuerzo en el
que acariciábamos el éxito. Sirven también para muchas actividades como la
fabricación de papel maché de calidad o la papiroflexia. Vamos a proponer la
creación de una Entidad Gestora de Utilidades y Revalorización de la Inversión
Para Activar (EnGURIPA). Ha sido una injusticia y no debemos pararnos aquí.
Hay que aprovechar que ya tenemos una estructura y una
experiencia, y gente dispuesta al sacrificio como un servidor de ustedes. No
duden.
martes, 9 de julio de 2013
Maria João Pires e Carlos do Carmo
Un precioso disco de fados grabado en 2012. En el enlace a fnac se pueden oír las pistas. Carlos do Carmo es un recomendado del difunto José Cardoso Pires, un amigo, se puede decir, y el disco es altamente recomendable, potente, variado.
La letra del tema 5 la compuso José Saramago, casi amigo, y aquí la transcribo:
Se não tenho outra voz
Se não tenho outra voz que me desdobre
Em ecos doutros sons este siléncio,
É falar, ir falando, até que sobre
A palavra escondida do que penso.
É dizé-la, quebrado, entre desvios
De flecha que a si mesma se envenena,
Ou mar alto coalhado de navios
Onde o braço afogado nos acena.
É forçar para o fundo uma raiz
Quando a pedra cabal corta caminho,
É lançar para cima quanto diz
Que mais árvore é o tronco mais sozinho.
Ela dirá, palavra descoberta,
Os ditos do costume de viver:
Esta hora que aperta e desaperta,
O não ver, o não ter, o quase ser.
No sé, José, ¿cómo tú tan rojo te pones lírico? Y queda bien, bien, bien. Sólo, quizás, ese "não ter" del final, espero que no sea una incursión en el fado de la propiedad distributiva del tener. Pero fenómeno.
Nota.- El poema se incluye en "Os poemas possíveis", publicado en 1966. A eso se le podría llamar "lírica instrumental más o menos", reconociendo que en los últimos tiempos había abandonado la literatura instrumental. Enlace a Fundación José Saramago, na casa dos bicos.
jueves, 30 de mayo de 2013
Un poco de country y western
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| Minnie Pearl |
Country
The Carter
family, Wildwood flower, y una que todavía en los años 70 cantábamos chicos y chicas con mucho sentimiento Can the circle be unbroken
Western
El show Grand Ole Opry extendió la música y la cultura Country & Western, y también una visión humorística e irónica de éstos. Por ejemplo, Minnie Pearl caricaturizaba el ambiente Country & Western; inventó, ¡antes que Homer Simpson!, el gorro puesto en la cabeza, su sitio, pero con la etiqueta del precio colgando de su guitita: que se sepa lo que he pagado por él, caramba, que no soy yo una cualquiera.
jueves, 23 de mayo de 2013
Before Rock and Roll
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| Cole Porter |
Ya lo he dicho aunque de otro modo: soy un converso al COURSERA. Un adepto sin paliativos.
Por puro entretenimiento y curiosidad me he apuntado a un
curso llamado History of Rock, Part One, y de las primeras lecturas he
seleccionado unas notas para buscar en el tubo. Eran tiempos en que la canción
era más importante que el intérprete, tiempos en que la radio unía, por ejemplo
por ejemplo, a un granjero de Oklahoma y a un obrero de Detroit, que escucharían a la vez la misma canción. Cole Porter escribió muchísimas canciones de éxito
de estos tiempos, también Gershwin. Vamos a referirnos a lo que fue la corriente principal, mayoritaria, la llamada mainstream pop.
Vamos a ver:
Paul
Whiteman con la Rhapsody in blue de G. Gershwin. (El Porgy and Bess de Gershwin merece capítulo aparte).
Frank
Sinatra, All of me, Nancy (with the laughing face) (dice la leyenda que Frank Sinatra adoptó esta canción desde que unos
animadores la cantaron en el cumple de su hija, y que la canción en sí había servido
para las Nancys y Elisas y Emmas y Emilys y todas las cumplidoras con sólo poner
su nombre en el espacio en blanco)
Hace algunos meses hablábamos aquí de la canción Don't fence me in
Ay. Hay que nombrar al gran guitarrista, pionero experimentador de las grabaciones en pistas separadas que grababa sucesivamente, padre de la primera guitarra eléctrica sin caja: Les Paul
Conformémonos de momento con estos apuntes.
Conformémonos de momento con estos apuntes.
martes, 21 de mayo de 2013
José Cardoso Pires (y Lisboa)
E acima de tudo há a voz
e o humor, o tom e a sintaxe, aquilo que te está, cidade, mais no íntimo. Falo,
é claro, do imaginario vocabular e da construção da frase que por si sós se
fazem ironia. Ah, sim, uma ironia arguta e tão fechada que pode ir de elogiar
em travessura à provocação de mau destino, tal qual como o calão em constante
mutação de cada bairro.
Es sobre todo en Lisboa,
livro da bordo donde se le ve a él mismo mientras habla de Lisboa, de corvos
penteados aos pulinhos, como seguramente él era un homem penteado luzidio y
perfumado de Varón Dandy o algo así: peinado con fijador, perfumado de
penetrante olor, dandy en sus movimientos medidos pero también mecánicos.
Lechuguino que admira o cuspir fininho lisboeta, tantas cosas que yo podría
decir que detesto y sin embargo, acompañadas de su fina ironía, de su grandeza
sólo arrabalera que podría ser modestia, ya no detesto. También es verdad que el
olor a tabaco y a litro y medio de varón dandy (así en minúsculas genéricas)
está tan lejos tan lejos que no me molesta.
El Cuervo de esta
taberna le debe la vida, podríamos recordar.
Y de Carlos do Carmo
dice que, después de Marceneiro y de Amália es quien mantiene la entonación
singular de Lisboa en su fado nativo y de barrio.
Cógete el Lisboa, livro
de bordo y acércate por Lisboa en cuanto puedas, antes de que se acabe el mundo.
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